Por Juan Pablo Ojeda
En medio de días marcados por hechos violentos en distintas regiones del país, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que existen “todas las garantías” para que el Copa Mundial de la FIFA 2026 se realice sin riesgos en México.
Desde Palacio Nacional, la mandataria fue enfática: “Todas, hay todas las garantías. Ningún riesgo”, respondió al ser cuestionada sobre la seguridad de visitantes y selecciones que participarán en el torneo internacional.
Las declaraciones llegan después del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, cuya muerte desató bloqueos carreteros, quema de comercios y enfrentamientos armados en estados como Jalisco, Michoacán y Nayarit.
De acuerdo con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, los choques dejaron 25 elementos de la Guardia Nacional y 30 presuntos integrantes del crimen organizado fallecidos. La magnitud de los hechos encendió alertas sobre el contexto en el que México se prepara para uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.
En este escenario, la FIFA solicitó reportes internos sobre la situación de seguridad, particularmente en Guadalajara, una de las sedes confirmadas del Mundial y ciudad que también albergará partidos de repechaje en marzo.
El Mencho, de 59 años, era uno de los criminales más buscados por México y Estados Unidos, donde se ofrecía una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. Bajo su liderazgo, el CJNG expandió operaciones y fortaleció rutas de tráfico de drogas, incluido el fentanilo hacia territorio estadounidense.
La postura del gobierno federal busca enviar un mensaje de certeza a organizadores, patrocinadores y aficionados. Sin embargo, el desafío no solo es operativo, sino también político: garantizar que la narrativa de seguridad esté respaldada por condiciones reales en las ciudades sede.
Con el Mundial cada vez más cerca, el foco no solo estará en las canchas, sino también en la capacidad del Estado mexicano para blindar uno de los escaparates internacionales más relevantes de los próximos años.
