Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta Claudia Sheinbaum salió este jueves a enviar un mensaje político claro: México mantiene firme su papel como sede de la Copa Mundial de Futbol 2026. Desde Palacio Nacional, durante la llamada “Mañanera del Pueblo”, agradeció públicamente a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, por su respaldo tras los recientes hechos de violencia en el país.
La mandataria explicó que su equipo ha estado en contacto con el dirigente del futbol mundial para dejar claro que no existe ningún riesgo para la organización del torneo. El mensaje no es menor: cuando se trata de un evento que mueve miles de millones de dólares y atrae la atención global, la certeza política y la estabilidad son claves.
El pronunciamiento ocurre después del operativo en el que fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, hecho que detonó episodios de violencia y alertas de viaje emitidas por algunos países. Frente a ese escenario, el gobierno federal busca enviar una señal de control institucional y continuidad en los compromisos internacionales.
Sheinbaum no solo agradeció el respaldo de la FIFA, también hizo un llamado directo a turistas nacionales e internacionales para que mantengan sus planes de visitar México. Afirmó que el Mundial será “una gran celebración” y aseguró que el país está listo para recibir a los visitantes “con los brazos abiertos”.
Más allá del discurso, el trasfondo es político y económico. El Mundial 2026 representa inversión en infraestructura, derrama turística y posicionamiento internacional. Para el nuevo gobierno, garantizar que el torneo se desarrolle sin contratiempos es también una forma de proyectar gobernabilidad y confianza ante el mundo.
