Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, aseguró que desde hace meses la oposición mexicana ha impulsado una campaña para construir una imagen negativa del actual gobierno ante autoridades y actores políticos de Estados Unidos. Según explicó, los señalamientos que acusan a su administración de proteger a la delincuencia organizada no surgieron de manera espontánea, sino como parte de una estrategia política diseñada fuera del debate nacional.
Sheinbaum afirmó que expresiones como “narcopresidente” o “narcocandidata” forman parte de un discurso que busca sembrar dudas en el exterior sobre el rumbo del país. Aclaró que no tiene certeza de qué tanto impacto real tenga esa narrativa en Estados Unidos, pero sostuvo que la intención de influir es clara.
Desde su perspectiva, esta estrategia responde a la falta de respaldo popular que enfrenta la oposición dentro de México. “Como no tienen apoyo aquí, buscan ir afuera para afectarnos”, señaló la mandataria, al advertir que algunos grupos políticos apuestan a que decisiones externas influyan en la vida interna del país. En palabras de la presidenta, se trata de una visión en la que se pretende que “desde afuera vengan a gobernar”.
Ante este escenario, Sheinbaum subrayó que la mejor forma de enfrentar la desinformación es mantener una comunicación directa con la ciudadanía, actuar con honestidad y sostener una relación sólida y respetuosa con Estados Unidos. Recalcó que su gobierno no se moverá de su proyecto de nación ni de los principios de soberanía que lo sustentan.
La presidenta también destacó que, pese a esta campaña de descrédito, la percepción sobre su gobierno en Estados Unidos es positiva. Aseguró que la relación bilateral se mantiene en buenos términos y que no ha sido afectada por los intentos de la oposición de desacreditar a México en el extranjero.
