Por Juan Pablo Ojeda
El Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano (FNRPCM) y la Asociación Nacional Transportista (ANTAC) enviaron una carta al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y al titular de la Federación Mexicana de Fútbol, Mikel Arriola, para advertir que la Copa Mundial 2026 podría coincidir con movilizaciones sociales en México.
En el documento, las organizaciones señalan que el torneo —que arrancará el 11 de junio de 2026 y será organizado de manera conjunta por México, Estados Unidos y Canadá— se desarrollará en un contexto de inconformidad de productores agropecuarios y transportistas, quienes denuncian falta de mercado para sus cosechas e inseguridad en carreteras.
El FNRPCM expone que para las fechas en que se disputen partidos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey ya habrán concluido cosechas de maíz, trigo y sorgo, las cuales se acumularán con producción del ciclo anterior. Según su postura, millones de toneladas enfrentarían dificultades de comercialización debido a políticas de importación que, afirman, favorecen a grandes corporativos y profundizan la dependencia alimentaria.
Por su parte, la ANTAC advierte que la violencia en carreteras mantiene en riesgo constante a transportistas, quienes enfrentan robos de mercancías, tractocamiones y extorsiones. El documento plantea que la combinación de cosechas sin mercado y problemas de seguridad podría derivar en bloqueos y protestas durante el desarrollo del evento deportivo.
Las organizaciones también mencionan el impacto de acuerdos comerciales como el antiguo TLCAN y el actual T-MEC en el campo mexicano, al considerar que han debilitado la producción nacional. En su carta expresan preocupación por recibir un evento de alcance global en medio de tensiones sociales no resueltas.
Hasta ahora, ni la FIFA ni la Federación Mexicana de Fútbol han emitido una postura pública sobre el planteamiento. El Mundial 2026 será uno de los eventos deportivos más relevantes en la historia reciente del país, y su organización en tres naciones eleva su dimensión internacional en un escenario donde el deporte podría cruzarse con demandas sociales.
