Por Juan Pablo Ojeda
El Gobierno de México solicitó la suspensión de una subasta programada en París al detectar la venta de piezas arqueológicas que considera patrimonio nacional. La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, pidió públicamente detener la puja “Les Empires de Lumière”, organizada por la Casa Millon y prevista para el 27 de febrero.
De acuerdo con la funcionaria, dentro del catálogo se identificaron 40 objetos arqueológicos que forman parte del patrimonio cultural de México y que, por ley, son propiedad de la Nación, inalienables e imprescriptibles. La postura oficial se basa en un dictamen emitido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el cual concluyó que las piezas anunciadas constituyen bienes arqueológicos e históricos protegidos por la legislación mexicana.
La Secretaría de Cultura difundió un comunicado en el que expresó su rechazo a la comercialización de estos objetos y subrayó que su exportación está prohibida desde 1827. Según el posicionamiento oficial, la presencia de estos bienes fuera del territorio nacional deriva de una extracción ilícita.
Las autoridades señalaron que estos vestigios forman parte de la memoria histórica y de la identidad de los pueblos originarios de México. Por ello, además del llamado público a frenar la venta, se iniciaron procedimientos jurídicos ante las instancias correspondientes para buscar su repatriación por las vías diplomáticas y legales.
El gobierno mexicano reiteró su compromiso con la protección del patrimonio cultural y la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales, en apego a la legislación nacional y a los tratados internacionales suscritos por el país. Asimismo, apeló a la ética y a la responsabilidad de las casas de subastas y coleccionistas para evitar la comercialización de piezas expoliadas.
El caso vuelve a colocar en el centro del debate internacional la venta de objetos arqueológicos fuera de sus países de origen y la responsabilidad compartida en la preservación del legado histórico. Para México, se trata no solo de bienes materiales, sino de símbolos que representan siglos de historia y cultura.
