Por Juan Pablo Ojeda
El gobierno de México analiza de manera interna la continuidad de los envíos de petróleo a Cuba, en medio de crecientes preocupaciones dentro de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum por posibles represalias de Estados Unidos, según fuentes con conocimiento de las conversaciones al interior del gabinete federal.
Aunque la mandataria ha reiterado públicamente que México mantendrá el suministro de crudo a la isla caribeña bajo contratos de largo plazo y como un acto de ayuda internacional, funcionarios de alto nivel reconocen que la política se encuentra bajo revisión, debido al delicado contexto diplomático con Washington y la próxima revisión del T-MEC.
México, principal proveedor tras freno venezolano
La revisión ocurre luego de que Estados Unidos intensificara su presión sobre Venezuela, lo que derivó en la suspensión de envíos de petróleo venezolano a Cuba, dejando a México como el principal proveedor energético de la isla, que enfrenta apagones prolongados y una severa crisis energética.
Dentro del gobierno mexicano existen posturas encontradas: mientras algunos funcionarios advierten sobre el riesgo de tensar aún más la relación con el presidente Donald Trump, otros consideran que suspender el suministro podría provocar una crisis humanitaria en Cuba, con posibles efectos migratorios hacia México.
Tensión bilateral y soberanía en juego
Las preocupaciones del gabinete se han intensificado ante el discurso de Trump, quien ha acusado a México de estar controlado por cárteles y ha sugerido la posibilidad de acciones militares unilaterales. Sheinbaum ha sido enfática al señalar que cualquier intervención de ese tipo sería una violación grave a la soberanía nacional.
Durante una llamada reciente entre ambos mandatarios, Trump cuestionó los envíos de crudo a Cuba y la presencia de médicos cubanos en México. Sheinbaum respondió que se trata de decisiones soberanas y que ambas acciones cumplen con la legislación mexicana, sin que hubiera una exigencia directa para detener el suministro energético.
Vigilancia y señales de presión
Funcionarios mexicanos también han expresado inquietud por la presencia de drones estadounidenses sobre el Golfo de México, particularmente en rutas cercanas a la Bahía de Campeche, zona por donde transitan embarcaciones con combustible rumbo a Cuba. Estos sobrevuelos han sido interpretados como un mensaje de presión en el contexto regional.
Decisión aún abierta
De acuerdo con las fuentes consultadas, el gobierno de Sheinbaum evalúa distintos escenarios: desde mantener los envíos actuales, reducirlos o suspenderlos parcialmente. Hasta el momento, no existe una determinación definitiva.
La presidenta ha defendido que el volumen de crudo enviado a Cuba representa una fracción mínima de la producción nacional, pero subrayó que se trata de un gesto solidario ante una situación de penuria, que no debería desaparecer.
Entre enero y septiembre del año pasado, México envió a Cuba más de 17 mil barriles diarios de crudo, con un valor aproximado de 400 millones de dólares, de acuerdo con reportes oficiales. La decisión final se perfila como una prueba clave para la política exterior mexicana, en un escenario marcado por la presión estadounidense, la defensa de la soberanía y la estabilidad regional.
