Por Juan Pablo Ojeda
Cada tercer lunes de enero suele aparecer en calendarios, redes sociales y titulares una etiqueta conocida como Blue Monday, señalado popularmente como “el día más triste del año”. La idea ha ganado notoriedad con el paso del tiempo, pero su origen y validez científica han sido ampliamente cuestionados por especialistas.
El concepto del Blue Monday surgió a mediados de la década de 2000 a partir de una campaña publicitaria que utilizó una supuesta fórmula matemática para explicar el bajo estado de ánimo en esta fecha. Entre los factores que se mencionaban estaban el clima invernal, las deudas acumuladas tras las fiestas decembrinas, el abandono de los propósitos de Año Nuevo y la lejanía de los próximos periodos vacacionales. Sin embargo, dicha fórmula nunca fue respaldada por estudios académicos serios.
Expertos en psicología y salud mental coinciden en que no existe evidencia científica que permita afirmar que un día específico concentre más tristeza que otros. El estado de ánimo, señalan, depende de múltiples variables personales, sociales y económicas que no pueden reducirse a una fecha concreta del calendario.
A pesar de ello, el Blue Monday se ha instalado en el imaginario colectivo como un símbolo del cansancio emocional que muchas personas experimentan a inicios de año. El regreso a la rutina laboral o escolar, las presiones financieras y la menor exposición a la luz solar en esta época pueden influir en el bienestar emocional, aunque no de manera uniforme para toda la población.
Especialistas advierten que el riesgo del Blue Monday no está en la fecha en sí, sino en trivializar problemas reales de salud mental. La tristeza persistente, la ansiedad o la depresión no responden a un solo día y requieren atención profesional cuando afectan la vida cotidiana.
En contraste, algunos psicólogos consideran que la conversación alrededor del Blue Monday puede servir como una oportunidad para hablar de salud emocional, autocuidado y la importancia de buscar apoyo. Actividades como retomar hábitos saludables, mantener vínculos sociales y establecer metas realistas pueden ayudar a enfrentar el inicio del año con mayor equilibrio.
Más que asumirlo como el día más triste del año, el Blue Monday invita a reflexionar sobre cómo se gestionan las emociones y el estrés en la vida diaria, recordando que el bienestar mental es un proceso continuo y no una cuestión de fechas.
