Por Juan Pablo Ojeda
La violencia volvió a cruzar la línea de la política en Sinaloa. A seis días del ataque armado registrado en el centro de Culiacán, el dirigente de Movimiento Ciudadano en el estado, Sergio Torres Félix, permanece en estado grave, mientras que la diputada local Elizabeth Montoya avanza en su recuperación, tras resultar herida en el mismo atentado.
Los hechos ocurrieron la tarde del 28 de enero, cuando ambos legisladores se desplazaban en una camioneta por una zona céntrica de la capital sinaloense. Sujetos armados abrieron fuego de manera directa contra el vehículo, dejando a Torres Félix con heridas de extrema gravedad. El líder estatal de MC fue trasladado de urgencia a un hospital, donde permanece en terapia intensiva; de acuerdo con los primeros reportes médicos, recibió varios impactos de bala, uno de ellos en la cabeza, y ya fue sometido a una intervención quirúrgica.
En el caso de Elizabeth Montoya, su estado de salud es estable. La legisladora se encuentra internada en una clínica privada y su evolución ha sido favorable, por lo que podría ser dada de alta en los próximos días. El dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, confirmó que la diputada perdió un ojo como consecuencia del ataque, un dato que subraya la gravedad de la agresión. El conductor de la camioneta resultó ileso.
En el ámbito de la seguridad, el gobierno federal atribuyó el atentado a una célula de Los Chapitos, facción ligada al Cártel de Sinaloa. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que el caso es atendido de manera directa por el Gabinete de Seguridad y que en breve se darán a conocer avances de la investigación.
A nivel estatal, el gobernador Rubén Rocha ordenó un operativo especial para la localización y captura de los responsables. Como parte del reforzamiento, la Secretaría de la Defensa Nacional desplegó mil 600 elementos adicionales en la entidad, en un intento por contener la escalada de violencia que sigue golpeando a Sinaloa, ahora con impacto directo en actores políticos.
El ataque reaviva el debate sobre la seguridad de los representantes públicos y la penetración del crimen organizado en la vida política local, un desafío que sigue pendiente en amplias regiones del país.
