La reciente oleada de extradiciones a EU, operada por la SSPC, busca calmar las aguas diplomáticas y sacar ventaja en la próxima revisión del T-MEC.
La estrategia de enviar un ‘bonche’ de operadores criminales de alto perfil al otro lado del río Bravo no es una casualidad operativa. Especialistas en seguridad y relaciones internacionales coinciden en que esta movida, encabezada por Omar García Harfuch desde la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), tiene jiribilla política: busca pavimentar el camino para las ríspidas negociaciones comerciales del T-MEC que se avecinan este año.
Carlos Godínez, un politólogo e internacionalista de la UNAM que le sabe bien a la relación bilateral, puso los puntos sobre las íes. Señaló que este traslado exprés de integrantes de cárteles pesados como el CJNG, Sinaloa, Golfo y Zetas, es una clara maniobra para bajarle dos rayitas a la presión que mete el presidente Donald Trump desde Washington en temas de seguridad fronteriza.
Para el académico, el gobierno de Claudia Sheinbaum está mandando un mensaje contundente a la Casa Blanca: sí hay cooperación y la coordinación con las agencias gringas va en serio. El experto comentó que esta estrategia, donde Harfuch lleva la batuta operativa, es una herramienta efectiva para «atemperar» los ánimos hostiles en el norte antes de sentarse a negociar aranceles.
«Lo que está haciendo el gobierno de Sheinbaum, es decir que están cooperando, haciendo más y que está la coordinación de Harfuch con las agencias de los Estados Unidos que no es una cosa menor, pero es una forma de atemperar», explicó Godínez en una entrevista reciente al analizar los movimientos de la 4T.
No es solo mandar gente a las cortes estadounidenses. Según los analistas, México está jugando sus cartas con una «estrategia multifacética». Si Trump aprieta tuercas con el discurso de la seguridad nacional, acá se responde con hechos tangibles en el terreno: envíos de capos, investigaciones profundas y decomisos fuertes de estupefacientes, todo para ganar legitimidad en la mesa de negociación comercial.
Hay que recordar que la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) programada para este 2026 es crucial para la economía chilanga y nacional. Mostrar músculo en la lucha contra el crimen organizado podría ser la moneda de cambio necesaria para evitar medidas unilaterales que peguen directamente al bolsillo de los mexicanos. La seguridad se vuelve, pues, un activo comercial prioritario.
La lista de los sujetos extraditables incluye fichas de alto calibre de organizaciones que han operado históricamente en el país, abarcando también a los Beltrán Leyva y el Cártel del Noreste. Con estas acciones concretas, el gobierno mexicano busca demostrar que el combate va parejo y que la colaboración binacional en materia de justicia está más activa que nunca.
