El Tren Interurbano México-Toluca, con una longitud de 57.87 kilómetros, conecta la estación Observatorio en Ciudad de México con Zinacantepec, Estado de México, transformando la movilidad regional. La obra, iniciada en 2014 durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, enfrentó retrasos significativos por complejidades técnicas y presupuestales, abarcando los sexenios de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. Finalmente, su inauguración en 2026 marcó un hito en infraestructura de transporte en el país.
La principal mejora para los usuarios es la reducción drástica del tiempo de traslado: de 2 horas 15 minutos en transporte convencional a apenas 39 minutos en el tren, lo que representa un ahorro de hasta 90 minutos por viaje redondo. Este beneficio impacta directamente a más de 3.5 millones de personas que realizan diariamente recorridos entre la capital y el Estado de México.
Además del tiempo, el Tren Interurbano contribuye a la seguridad y eficiencia vial. Se estima que disminuye la circulación de 25 mil autos diarios en la autopista México-Toluca, generando ahorros de 4,400 millones de pesos en tiempos de viaje y 1,800 millones de pesos en operación vehicular, así como evitando cerca de 400 accidentes anuales, según datos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).
La infraestructura también tiene un efecto positivo en la economía y el desarrollo urbano. En municipios como Metepec y Lerma, la plusvalía inmobiliaria ha aumentado hasta 20%, mientras que el proyecto fomenta empleos tanto directos como indirectos, y mejora la calidad de vida al ofrecer acceso directo a centros laborales como Santa Fe, uno de los polos de negocios más importantes del Valle de México.
En cuanto a costos, el servicio se presenta como una opción accesible: el boleto oscila entre 15 y 30 pesos por tramo, significativamente inferior a los 100-200 pesos que representaban los recorridos en combis o taxis antes de la apertura del tren. Además, la estación Observatorio permite integración con las Líneas 1, 9 y 12 del Metro, favoreciendo la interconectividad en el transporte público.
Antes de la entrada en operación del Tren Interurbano, los usuarios dependían de vehículos privados o transporte público lento y costoso. Ahora, la diferencia es clara: tiempos de traslado reducidos, menores costos, disminución de accidentes y acceso directo a centros laborales estratégicos. La proyección estima que diariamente el tren transportará entre 200 y 230 mil pasajeros, consolidándose como un eje de movilidad eficiente en la región.
Con esta obra, el Tren Interurbano México-Toluca no solo agiliza la conectividad entre la Ciudad de México y el Estado de México, sino que establece un precedente en infraestructura ferroviaria nacional, priorizando transporte público rápido, seguro y sostenible.
