Ya no sería delito vapear: la reforma que reescribe la ley de salud en México
El debate sobre los vapeadores en México está a punto de dar un giro clave. Morena, a través de su…
Información Punzante
El debate sobre los vapeadores en México está a punto de dar un giro clave. Morena, a través de su…
La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, soltó un mensaje que, en pocas palabras, resume el hartazgo que se siente en buena parte del país: “ya basta de hacer política con la inseguridad”. Lo dijo mientras hablaba del coche bomba en Coahuayana, Michoacán, un ataque que volvió a colocar los reflectores en la violencia que viven regiones enteras. Y aunque todavía se debate si ese hecho debe considerarse terrorismo o no, para la diputada eso es lo de menos. Lo urgente, subrayó, es garantizar la seguridad de la gente.
El diputado Ricardo Monreal habló con entusiasmo del mitin en el Zócalo por los siete años de la Cuarta Transformación. Lo describió como un evento “lleno de energía”, con cientos de miles de personas que —según él— mostraron un respaldo contundente a la presidenta Claudia Sheinbaum. Más allá de las cifras y de la disputa política por la convocatoria, Monreal quiso dejar claro que ese acto simboliza algo importante para el movimiento gobernante: la capacidad de seguir movilizando a la gente y de sostener una narrativa de fuerza social. En política pública, estas demostraciones cuentan porque refuerzan legitimidad, y la legitimidad es el motor que permite impulsar reformas desde el Congreso.
La diputada Dolores Padierna lanzó una frase que retumbó en el Salón de Protocolo de San Lázaro: “Un país sin memoria es un país sin futuro”. Y aunque suele sonar a cliché político, esta vez la idea aterrizó en un contexto bien concreto: la presentación del libro “Códices. Murales de Ariosto Otero”, una obra que busca recordarle al país que la cultura no es un lujo ni un accesorio, sino el mapa que permite entender de dónde venimos y hacia dónde caminamos.
En México, muchos papás crecieron cuidándose de la calle, pero hoy el peligro puede estar dentro de la casa, en el celular, la tablet o la computadora. Ese fue el punto de partida del Foro Interinstitucional sobre Seguridad Digital, Salud Mental y Prevención de la Violencia Digital en Niñas, Niños y Adolescentes, organizado por la Comisión de Derechos de la Niñez que encabeza la diputada Elizabeth Martínez Álvarez, del PAN. Y aunque el tema suena técnico, lo que estuvo en juego es algo muy simple: cómo proteger a menores que navegan internet más rápido de lo que el Estado ha podido regularlo.
La capital amaneció con una conversación distinta, una que no pasa por las peleas partidistas ni las discusiones técnicas del Congreso, sino por algo mucho más humano: el cuidado. Ese trabajo silencioso, invisible y casi siempre femenino que sostiene la vida de millones, pero que rara vez se reconoce. En ese contexto, la diputada Evangelina Moreno Guerra, de Morena, inauguró el Primer Encuentro Nacional de Personas Cuidadoras, un espacio donde por fin quienes dedican su vida a cuidar pudieron contar su historia sin filtros y exigir lo que en justicia les corresponde.
El Congreso no sólo se mueve entre dictámenes y negociaciones en lo oscurito; también tiene días donde las señales políticas viajan desde los estados hacia la capital. Y eso ocurrió cuando Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena y presidente de la Jucopo en San Lázaro, se dejó ver en Tuxtla Gutiérrez para acompañar al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar en su Primer Informe de Gobierno. No fue una visita casual: en política, las presencias pesan tanto como las palabras.
En San Lázaro arrancó una discusión que, aunque parece técnica, toca una realidad que ya alcanzó a miles de familias mexicanas: la ludopatía. Ese impulso incontrolable de apostar que empieza como entretenimiento, pero termina vaciando billeteras, rompiendo relaciones y afectando la salud mental. Por eso, la diputada Ana Karina Rojo Pimentel, del PT, propuso que este problema sea reconocido formalmente como un asunto de salubridad general, es decir, algo que el Estado debe atender con la misma seriedad que cualquier otra adicción.
En la Cámara de Diputados se vivió un encuentro de esos que no hacen ruido afuera, pero que podrían cambiarle la vida a miles de personas que hoy viven en el olvido institucional: las víctimas de desplazamiento forzado interno. Ese término tan largo y tan técnico describe algo muy simple y muy brutal: familias mexicanas que se ven obligadas a abandonar su casa por la violencia, por conflictos comunitarios, por grupos armados o por la omisión de las propias autoridades. No se van a otro país; se quedan aquí, pero sin hogar, sin protección y sin garantías.
En San Lázaro se respira ese ambiente de fin de torneo, cuando los diputados saben que la siguiente semana será de esas en las que no hay margen para distraerse. Así lo adelantó Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política y líder de la bancada de Morena, quien avisó que vienen tres reformas pesadas: una relacionada con salud, otra con economía circular y una tercera sobre aranceles, es decir, los impuestos que México cobra a productos que entran o salen del país. Aunque suena técnico, todo esto impacta directamente en el bolsillo, la industria y la vida diaria.