San Lázaro abre Club de Lectura para formar pensamiento crítico

Por Bruno Cortés

 

En un Congreso que suele asociarse más con discusiones acaloradas que con libros abiertos, el Palacio Legislativo de San Lázaro decidió apostar por la lectura como herramienta de formación cívica. Desde el Espacio Cultural San Lázaro, su director Elías Robles Andrade puso en marcha un Club de Lectura pensado no solo para el personal interno, sino también para el público en general, con la idea de que leer también es una forma de hacer política, aunque no siempre lo parezca.

La lógica detrás del proyecto es sencilla: entender mejor el mundo ayuda a tomar mejores decisiones, tanto en lo personal como en lo colectivo. Por eso, la selección de autores se centra en escritores mexicanos y latinoamericanos, incluidos algunos premios Nobel, cuyas obras dialogan con realidades cercanas. No se trata de leer por leer, sino de reflexionar sobre los contextos, los símbolos, la fuerza de la oralidad y los juegos del lenguaje que moldean la manera en que pensamos y nos comunicamos.

Robles Andrade describe el Club como un proyecto inédito dentro de la Cámara de Diputados, especialmente porque abre un espacio que normalmente no existe en instituciones públicas: uno donde la discusión no gira en torno a leyes o presupuestos, sino a ideas, emociones y miradas críticas. Entre los beneficios, destaca algo clave para la vida pública y cotidiana: mejorar la expresión oral y escrita, aprender a escucharse y desarrollar la autocrítica, una habilidad escasa pero indispensable en cualquier democracia.

El espíritu del Club, explica, va más allá de los libros. Requiere tolerancia, paciencia e inclusión, valores que suelen mencionarse en el discurso político pero que pocas veces se practican en espacios concretos. Justamente ahí está la apuesta: formar lectores que sepan disentir sin descalificar y dialogar sin imponer, una base mínima para el pensamiento democrático.

Las sesiones se realizarán el último viernes de cada mes y ya cuentan con una programación definida para todo el año. Además, el proyecto busca acercar al Congreso una pequeña muestra de la Feria Internacional del Libro, como un puente entre el mundo editorial y la vida legislativa. En tiempos de polarización, San Lázaro intenta algo distinto: que la política también se lea, se piense y se discuta desde las páginas de un libro.

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