Ricardo Monreal apuesta por la unidad rumbo al 2027

Por Bruno Cortés

 

Para Ricardo Monreal Ávila, en política hay una palabra que hoy vale más que cualquier cargo: unidad. El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados y presidente de la Junta de Coordinación Política dejó claro que, frente a los cambios recientes dentro del movimiento y con el proceso electoral de 2027 en el horizonte, lo más importante es cerrar filas y evitar fracturas internas que puedan debilitar al partido.

Monreal habló después del relevo en la coordinación de Morena en el Senado, un movimiento que generó ruido político, pero que él prefirió leer con calma. Contó que se encontró con el senador Adán Augusto López Hernández, se saludaron con respeto y acordaron verse para platicar más adelante, sin reproches ni explicaciones públicas. Para el diputado, las decisiones personales se respetan y cada quien conoce mejor que nadie sus motivaciones.

En ese mismo tono, Monreal respaldó lo dicho por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien aseguró que no intervino en esa decisión. Dijo confiar plenamente en su palabra y destacó su honestidad y rectitud. En un ambiente donde suelen crecer las versiones y los rumores, el mensaje fue claro: no alimentar sospechas ni confrontaciones innecesarias.

El coordinador de Morena también defendió la trayectoria de Adán Augusto López Hernández y rechazó la idea de “hacer leña del árbol caído”, una práctica común en la política mexicana. Para Monreal, nadie está exento de caer y por eso es mejor actuar con prudencia. Aseguró que su experiencia será útil para el movimiento, ahora que asumirá responsabilidades territoriales de cara a las elecciones intermedias, donde se renovarán los 500 diputados federales.

En palabras sencillas, lo que Morena está haciendo, según Monreal, es empezar a acomodar sus piezas con tiempo. Los coordinadores por circunscripción no solo organizan campañas, también ayudan a mantener la unidad interna, negocian con aliados como el PT y el Verde, y revisan perfiles para evitar conflictos en la selección de candidaturas. Es una tarea política de fondo, no solo electoral.

Monreal fue enfático en otro punto poco común en la política: no aferrarse al cargo. Dijo que los puestos son encargos temporales y que cuando llegue el momento de irse, hay que hacerlo sin escándalos ni resistencias. Incluso confesó que se considera parte de una generación que ya va de salida y que su responsabilidad es abrir paso a nuevas figuras. “No somos indispensables”, resumió.

Sobre el llamado de la presidenta para que legisladores vayan más al territorio y menos al protagonismo, Monreal coincidió. Explicó que el mensaje surge de la preocupación real por problemas sociales graves, como la pobreza y los reclamos ciudadanos, y no de un regaño político. Para él, es lógico pedir que se priorice ayudar a la gente antes que buscar reflectores.

En el fondo, el mensaje de Monreal es una mezcla de realismo político y disciplina interna: Morena se está preparando para una elección compleja y, para lograrlo, necesita menos egos, más acuerdos y una unidad que vaya más allá de los discursos.

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