Por Bruno Cortés
El diputado Reginaldo Sandoval Flores, coordinador del Grupo Parlamentario del PT en la Cámara de Diputados, aprovechó un encuentro con medios para hablar de algo que conecta economía local, cultura y política pública: la Feria de la Barbacoa 2026 en Capulhuac, Estado de México, que se realizará del 8 al 10 de febrero. Más allá del antojo, el legislador dejó claro que este tipo de eventos son una forma concreta de defender el trabajo comunitario y la economía popular.
Sandoval explicó que Capulhuac no solo es famoso por su barbacoa, sino que vive de ella. Dijo que se trata de una actividad productiva que ha dado identidad al municipio, empleo a cientos de familias y que incluso ha cruzado fronteras. Recordó que gran parte de la barbacoa que se consume en la Ciudad de México tiene su origen en este lugar, donde incluso existe una universidad dedicada a perfeccionar esta tradición y un proceso en marcha para certificarla y registrarla como marca.
Desde la visión de políticas públicas, el mensaje fue claro: cuando una comunidad tiene una vocación productiva definida, el Estado debería acompañarla con apoyos, protección y reglas claras. La regidora de Capulhuac, Tania América Villamares Vega, reforzó esta idea al narrar cómo desde 1955 la barbacoa se convirtió en el motor económico del municipio, gracias a generaciones de hombres y mujeres que han llevado su oficio a otros estados e incluso al extranjero.
La feria, que se instalará en la Explanada Municipal “Hombres Ilustres”, reunirá a productores reconocidos, actividades culturales, música, comparsas, un corredor artesanal y eventos como el certamen Señorita Capulhuac y la Expo Foro Ovina y de la Carne. Todo comenzará desde temprano, como ocurre en la vida real de quienes trabajan este producto desde la madrugada.
Pero el discurso no se quedó en la fiesta. Villamares hizo un llamado directo al Gobierno Federal para voltear a ver a Capulhuac y proteger a sus productores, algunos de los cuales han sido amenazados por el crimen organizado cuando salen a vender a la Ciudad de México. El señalamiento pone sobre la mesa un problema de política pública más amplio: la falta de seguridad para quienes viven del comercio popular y del trabajo informal que sostiene buena parte de la economía.
En otros temas, Reginaldo Sandoval celebró la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de devolver las camionetas que habían adquirido, al considerar que es una señal de congruencia frente a la exigencia ciudadana. Desde su óptica, las instituciones deben recordar que su legitimidad proviene del pueblo y no del privilegio.
También fue crítico con el resultado del ejercicio de revocación de mandato en Oaxaca, al asegurar que el gobernador Salomón Jara perdió respaldo social, pese al uso de recursos públicos, y al afirmar que su desempeño no corresponde al proyecto político de la llamada Cuarta Transformación.
Finalmente, el diputado se pronunció por proteger a la presidenta del Sistema Nacional Anticorrupción, Vania Pérez Morales, tras las amenazas que ha recibido, y reconoció que las instituciones encargadas de combatir la corrupción han quedado a deber. Señaló que auditorías, contralorías y órganos de fiscalización necesitan una revisión profunda para que realmente funcionen y no solo existan en el papel.
Así, entre barbacoa, denuncias y posicionamientos políticos, el mensaje de fondo fue que las políticas públicas también se juegan en lo local: en la seguridad de los productores, en el respaldo a las economías comunitarias y en la congruencia de las instituciones frente a la gente.
