En San Lázaro, la política no solo se trata de levantar la mano para votar. También implica conducir los debates, ordenar la discusión y garantizar que todas las voces tengan espacio. Esa es la tarea que hoy asume Kenia López Rabadán como presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Y aunque reconoce que actúa “con el corazón panista y visión humanista”, sostiene que su responsabilidad institucional es representar a los 500 legisladores, sin distinción de partido.
Acompañada por legisladores de Durango, la diputada explicó que su papel es asegurar que las diferencias políticas no rompan el diálogo. En términos simples: que Morena, PAN, PRI, MC y el resto puedan debatir fuerte, pero bajo reglas claras y con respeto. Esa es la base de cualquier democracia parlamentaria.
Pero más allá del procedimiento legislativo, López Rabadán aterrizó el discurso en temas que tocan el día a día de la gente. Habló de medicinas, consultas médicas oportunas y diagnósticos que lleguen a tiempo. Cuando menciona que los impuestos deben reflejarse en mejores condiciones de vida, está hablando de políticas públicas concretas: presupuesto bien asignado, obras que funcionen y servicios que realmente lleguen a quien los necesita.
En materia electoral, advirtió que la iniciativa presidencial aún no llega al Congreso, pero cuando lo haga —dijo— deberá discutirse entre todas las fuerzas políticas. Cambiar las reglas de las elecciones no es un asunto menor: implica definir cómo se compite por el poder. Por eso insistió en que no puede ser solo un acuerdo de la mayoría gobernante, sino un debate abierto.
También puso el dedo en una herida sensible: la posible intervención del crimen organizado en procesos electorales. Su planteamiento es claro: si los grupos delictivos financian campañas o influyen en candidaturas, la democracia pierde legitimidad. A eso sumó la necesidad de evitar que programas sociales se utilicen para presionar o condicionar el voto, y de fortalecer la profesionalización de quienes organizan las elecciones.
En seguridad pública, fue enfática al señalar que las cifras de homicidios y desapariciones muestran que el problema sigue vigente. Para ella, no basta con presentar estadísticas aisladas; lo que se necesita es coordinación real entre federación, estados y municipios. Si la estrategia actual no funciona, dijo, debe revisarse y ajustarse de manera conjunta.
Sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas, tema que impacta directamente en la economía familiar y en la productividad del país, López Rabadán planteó que el debate debe buscar un punto medio. Reducir horas puede mejorar la calidad de vida de los trabajadores, pero también requiere considerar la viabilidad para pequeñas y medianas empresas. La propuesta que se perfila es una implementación gradual, para no afectar la estabilidad económica.
En conjunto, el mensaje de la presidenta de la Mesa Directiva combina institucionalidad y posicionamiento político. Habla como árbitro del Congreso, pero también como legisladora con agenda propia. Y en un momento donde se discuten reglas electorales, seguridad y condiciones laborales, su llamado central es a que las decisiones se tomen con diálogo, equilibrio y responsabilidad pública.
