Dolores Padierna condena amenazas de Trump contra Cuba

 

Por Bruno Cortés

 

En medio de un clima internacional que vuelve a tensarse, la diputada de Morena Dolores Padierna Luna salió a fijar postura desde el Congreso mexicano: rechazo total a cualquier intento de intervención en Cuba tras las declaraciones del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien planteó la posibilidad de “tomar” la isla.

Para entender por qué esto genera tanto ruido, hay que ir a lo básico de la política internacional: existen reglas no escritas —y otras muy claras— que dicen que ningún país debe meterse por la fuerza en otro. Eso se llama principio de no intervención, y es uno de los pilares de la convivencia entre naciones. Padierna lo traduce así: no se puede hablar de democracia si al mismo tiempo se amenaza con invadir a otro país.

La legisladora advierte que este tipo de declaraciones no son cualquier cosa. Desde su perspectiva, forman parte de una visión donde las grandes potencias buscan imponer su poder, ya sea con sanciones o incluso con la fuerza. Y ahí es donde entra el papel de México, que históricamente ha defendido una política exterior basada en el respeto. Esa postura tiene nombre y apellido: la Doctrina Estrada, que básicamente dice que México no juzga gobiernos extranjeros ni interviene en sus asuntos internos.

En términos simples, lo que está defendiendo Morena es que cada país resuelva su propio destino. Cuba, dicen, es un Estado soberano y nadie debería decidir por su gobierno o su futuro. Este argumento no es menor, porque está alineado con principios que también están reconocidos a nivel global, como los de la Organización de las Naciones Unidas, que promueven la solución pacífica de conflictos.

Pero la discusión no se quedó solo en el discurso. Legisladoras y legisladores de Morena también hablaron de acciones concretas de apoyo, como el envío de ayuda humanitaria —desde víveres hasta sistemas de energía— para la isla. Es una forma de llevar la política exterior más allá de las palabras y convertirla en acciones que impacten directamente en la población.

El tema también abrió otra conversación: el papel de Estados Unidos en la región. Desde hace décadas, Cuba ha vivido bajo restricciones económicas impuestas por ese país, lo que en el lenguaje político se conoce como “bloqueo”. Para algunos legisladores, estas medidas y ahora las declaraciones de posible intervención reflejan una relación desigual que América Latina debería cuestionar de manera conjunta.

En ese sentido, el mensaje que se lanzó desde el Congreso es claro: México no solo rechaza una posible intervención, sino que llama a la región a cerrar filas en defensa de la soberanía. Porque más allá de ideologías, lo que está en juego es una regla básica: que ningún país imponga su voluntad sobre otro.

Así, entre declaraciones, principios diplomáticos y llamados a la solidaridad, el posicionamiento de Morena busca reafirmar una idea que ha marcado la política exterior mexicana durante décadas: la paz no se negocia y la soberanía tampoco.

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