Sheinbaum reconoce gesto de Felipe VI sobre la Conquista

 

Por Juan Pablo Ojeda

 

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abrió una nueva ventana en la relación con España al considerar como un “gesto de acercamiento” las declaraciones del rey Felipe VI sobre los abusos cometidos durante la Conquista.

Desde Palacio Nacional, la mandataria puso el tema en términos claros: no se trata de cerrar el debate histórico, sino de avanzar en su reconocimiento. En otras palabras, lo que ve el gobierno mexicano es una señal —todavía limitada— de que se puede retomar el diálogo después de años de tensión diplomática.

El origen del conflicto es conocido. En 2019, el entonces presidente mexicano envió una carta a la Corona española solicitando un perdón oficial por los abusos de la Conquista. La falta de respuesta marcó un enfriamiento en la relación bilateral que incluso se reflejó en gestos políticos posteriores, como la ausencia de España en la toma de posesión de Sheinbaum.

Ahora, el contexto parece moverse ligeramente. Durante una visita a una exposición en Madrid, el monarca español reconoció que hubo “muchos abusos” en ese periodo, aunque también pidió analizar la historia con contexto y sin juicios simplistas. Para el gobierno mexicano, ese matiz no cancela la exigencia histórica, pero sí representa un punto de partida.

Desde la lógica de política exterior, este tipo de declaraciones importan porque pueden redefinir el tono de la relación. No son decisiones formales ni acuerdos firmados, pero sí señales políticas que abren o cierran puertas. En este caso, la lectura del gobierno es que hay margen para reconstruir el vínculo.

Sheinbaum también aprovechó para reforzar una narrativa clave en su administración: la revalorización de las culturas originarias. Más allá del debate con España, el mensaje apunta a reconocer el peso histórico y cultural de las civilizaciones mesoamericanas como parte central de la identidad mexicana.

Al mismo tiempo, la presidenta dejó claro que el proceso no está cerrado. El reconocimiento de abusos es visto como un paso, pero no como una conclusión. Por eso insistió en que el diálogo debe continuar, lo que deja abierta la posibilidad de futuros acercamientos diplomáticos, incluso una eventual visita del monarca a México.

En el fondo, el episodio refleja cómo la política internacional también se construye desde la memoria histórica. No se trata solo de relaciones comerciales o acuerdos políticos, sino de cómo los países interpretan su pasado y lo traducen en decisiones del presente.

Por ahora, el gesto del rey no resuelve el diferendo, pero sí cambia el tono de la conversación. Y en diplomacia, ese tipo de movimientos suele ser el primer paso para redefinir una relación que llevaba años en pausa.

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