Tamales toman la CDMX por el Día de la Candelaria

Por Juan Pablo Ojeda

 

La cuenta regresiva terminó. A casi un mes de partir la Rosca de Reyes, llegó el Día de la Candelaria y con él la tradición que no perdona: quienes sacaron muñeco del Niño Dios tienen que cumplir y pagar los tamales. Para quienes no alcanzaron a hacer pedido o simplemente no tienen tiempo de meterse a la cocina, la Ciudad de México se llena estos días de ferias y festivales donde el tamal es el protagonista absoluto.

En distintas alcaldías hay opciones para todos los gustos y presupuestos. En Venustiano Carranza, la Feria del Tamal y el Atole ofrece durante todo el lunes 2 de febrero una jornada completa con tamales y atoles de distintas regiones del país, acompañados de música en vivo. La alcaldesa Evelyn Parra destacó que se trata de un festejo largo, pensado para convivir y reforzar las tradiciones que forman parte de la identidad local.

En la Roma Norte, el Festival Artesanal de Café, Chocolate y Más dedica su edición a los tamales y el atole, combinando recetas tradicionales con propuestas gourmet y productos artesanales. En San Ángel, el Museo Casa del Risco se suma a la celebración con actividades culturales y venta de tamales en un entorno histórico, mientras que en Coyoacán, el Museo Nacional de Culturas Populares mantiene viva esta tradición con una feria que reúne sabores de distintas comunidades del país.

Al oriente de la ciudad, Iztapalapa y Tláhuac también celebran con ferias populares donde los tamales se venden desde temprano y en gran variedad, reafirmando el carácter comunitario de la Candelaria. A estas opciones se suma el Encuentro de Sabores Tamaleros en el Complejo Cultural Los Pinos, un espacio que mezcla gastronomía y cultura en uno de los recintos más emblemáticos del país.

Más allá del antojo, el tamal tiene una historia profunda en México. Su origen se remonta a la época prehispánica, cuando pueblos como mexicas, mayas, zapotecas y mixtecas ya lo preparaban como parte de su alimentación diaria y de rituales religiosos. La palabra “tamal” viene del náhuatl tamalli, que significa “envuelto”, una descripción perfecta de este alimento hecho de masa de maíz rellena y cocida al vapor en hojas de maíz o plátano.

En aquellos tiempos, los tamales se ofrecían a los dioses y acompañaban a los guerreros por su fácil transporte y conservación. Hoy, siglos después, siguen cumpliendo una función similar: reunir a las familias, mantener vivas las tradiciones y, de paso, cobrar la deuda pendiente de la Rosca. En la CDMX, este Día de la Candelaria hay tamales de sobra y pretextos de más para sentarse a la mesa.

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