Ricardo Monreal advierte riesgos del nuevo imperialismo territorial

Por Bruno Cortés

 

El diputado Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, puso sobre la mesa un tema que puede parecer lejano, pero que tiene profundas implicaciones para México: el intento de normalizar que la soberanía de un país sea negociable. A partir del caso de Groenlandia y los planteamientos del expresidente estadounidense Donald Trump, Monreal explicó que el nuevo imperialismo territorial ya no siempre llega con ejércitos, sino con propuestas, presiones económicas o argumentos estratégicos que avanzan poco a poco hasta mover los límites de lo que antes era inaceptable.

En un análisis difundido en sus redes, el legislador señaló que este tipo de ideas son peligrosas precisamente porque no rompen el orden internacional de golpe, sino que lo desgastan gradualmente. Cuando se acepta que un territorio puede cambiar de manos por conveniencia geopolítica, se abre la puerta a un mundo más inestable, donde los países con menos poder quedan en desventaja. Para naciones con una historia de despojo territorial, como México, esa lógica no es neutra ni abstracta.

Monreal recordó que en el siglo XIX México vivió en carne propia las consecuencias de un sistema internacional basado en la fuerza y la desigualdad de poder, lo que marcó profundamente su cultura política y jurídica. Por eso, explicó, la defensa de la soberanía y de la integridad territorial no es una postura ideológica, sino una lección aprendida a un alto costo. Hoy esa memoria histórica no se expresa en confrontación, sino en prevención y en una defensa firme del derecho internacional.

El diputado subrayó que la Constitución mexicana establece desde hace décadas una protección estricta del territorio nacional, no solo frente a invasiones armadas, sino ante cualquier forma de intervención o intromisión externa. Añadió que este marco fue reforzado recientemente con reformas impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum, que dejaron claro que México no aceptará violaciones a su territorio ni acciones extranjeras sin autorización expresa del Estado.

En un contexto global cada vez más incierto, Monreal sostuvo que la política exterior mexicana ha logrado mantenerse coherente y apegada al derecho internacional, incluso frente a presiones externas. Para México y América Latina, dijo, defender estas reglas no es solo una postura ética, sino una estrategia de autoprotección. La historia demuestra que las fronteras no se pierden de un día para otro, sino cuando el mundo se acostumbra a que alguien sugiera moverlas.

Desde esta perspectiva, Groenlandia no representa aún una anexión, pero sí una señal de alerta. Para Monreal Ávila, entender ese mensaje a tiempo es una responsabilidad compartida, sobre todo para países que saben que la soberanía se vuelve más fuerte cuando se defiende primero en el terreno de las ideas.

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