Por Juan Pablo Ojeda
A pesar de estar detenido desde 2020 y cumplir una sentencia de 60 años de cárcel, José Antonio Yépez Ortiz, alias El Marro, presuntamente continúa dirigiendo al Cártel Santa Rosa de Lima desde prisión, según reportes de autoridades federales mexicanas y señalamientos del gobierno de Estados Unidos. Esta estructura criminal es señalada como responsable de la masacre ocurrida en Salamanca, Guanajuato, donde 11 personas murieron y 12 más resultaron lesionadas durante un ataque armado en un campo de futbol el pasado 25 de enero.
Las primeras investigaciones de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana apuntan a que el ataque fue parte de la disputa territorial entre el Cártel Santa Rosa de Lima y el Cártel Jalisco Nueva Generación, una rivalidad que desde hace años mantiene a Guanajuato como uno de los estados más violentos del país. De acuerdo con información oficial, al menos cinco de las víctimas estarían vinculadas a una empresa de seguridad privada relacionada con el CJNG, lo que refuerza la hipótesis de un ataque dirigido.
Previo a la agresión, circularon cartulinas atribuidas al Cártel Santa Rosa de Lima con mensajes alusivos a la confrontación entre ambos grupos criminales, elemento que ya forma parte de las líneas de investigación. Las autoridades también identificaron como presunto brazo operativo al grupo conocido como Los Marros, encabezado por Mario Eleazar Lara Belman, alias El Negro o El Gallo, y con la participación de operadores como Moisés Soto Bermúdez, quien habría tenido un papel directo en el ataque.
Aunque la operación diaria recaería en mandos regionales, reportes federales e internacionales sostienen que la conducción estratégica del grupo criminal sigue en manos de El Marro. Desde Estados Unidos se ha señalado que las órdenes se transmitirían desde prisión a través de abogados y familiares, manteniendo el control de la organización.
El Departamento del Tesoro estadounidense ha documentado que el Cártel Santa Rosa de Lima obtiene gran parte de sus recursos del huachicol, actividad que habría sido expandida a gran escala bajo el liderazgo de Yépez Ortiz. En diciembre pasado, la Oficina de Control de Activos Extranjeros reconoció la disputa directa entre este cártel y el CJNG por el control del mercado ilegal de combustibles en Guanajuato.
Además del robo de hidrocarburos, Estados Unidos ha sancionado al grupo por el tráfico de drogas sintéticas y por presuntas alianzas con otros cárteles, como el del Golfo y el de Sinaloa, con el objetivo de frenar el avance del CJNG en el centro del país. Mientras las investigaciones avanzan, la violencia ligada a estas disputas mantiene a Salamanca como uno de los principales focos rojos de seguridad nacional.
