Trump y Minnesota chocan por operativos migratorios

Por Juan Pablo Ojeda

 

El debate sobre migración y seguridad volvió a tensar la relación entre la Casa Blanca y gobiernos estatales demócratas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo una llamada telefónica con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, para abordar los operativos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en ese estado y las investigaciones por las recientes muertes de civiles a manos de agentes federales.

Tras la conversación, Trump aseguró en su red Truth Social que fue Walz quien lo contactó para pedir que “trabajen juntos” en Minnesota. El mandatario afirmó que ambos están en “la misma sintonía” y celebró la llegada de Tom Homan, conocido como el “zar de la frontera”, para reforzar las acciones federales. Según Trump, el objetivo es localizar “a todos y cada uno de los criminales” bajo custodia de las autoridades estatales.

Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt reforzó el mensaje presidencial al señalar que Trump exigió al gobernador Walz y al alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, una mayor cooperación con el Gobierno federal. Esa colaboración, dijo, es condición para mantener la presencia de ICE y de la Patrulla Fronteriza (CBP) en el estado.

Walz ofreció una lectura distinta del intercambio. El gobernador demócrata afirmó que insistió ante Trump en la necesidad de investigaciones imparciales por los tiroteos en Minneapolis en los que estuvieron involucrados agentes federales, así como en reducir el número de elementos federales desplegados en Minnesota. De acuerdo con su versión, el presidente aceptó revisar ambos puntos con el Departamento de Seguridad Nacional.

El gobernador señaló que Trump se comprometió a garantizar que el estado pueda realizar investigaciones independientes sobre las muertes de Renee Good y Alex Pretti, además de estudiar una reducción del número de agentes federales y una coordinación más estrecha en los operativos contra criminales violentos.

Leavitt, sin embargo, dejó claro que la Casa Blanca busca una “vía clara y simple” para restaurar la ley y el orden en Minnesota, una exigencia que extendió a otros liderazgos demócratas. Entre las prioridades, enumeró la entrega inmediata a las autoridades federales de migrantes indocumentados con antecedentes penales u órdenes de detención vigentes, así como la colaboración de policías locales para localizar y detener a personas buscadas por delitos graves.

Walz respondió que el estado sí notifica a ICE cuando una persona detenida no es ciudadana estadounidense y defendió que no se ha liberado a ningún preso sin una transferencia de custodia adecuada. El cruce de declaraciones refleja un pulso político que va más allá de Minnesota y que vuelve a colocar a la migración en el centro del debate nacional en Estados Unidos.

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