Por Juan Pablo Ojeda
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, y el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel, confirmaron el arresto de Ryan Wedding, exatleta olímpico canadiense de snowboard, detenido la noche del jueves en México, donde autoridades estadounidenses estiman que permaneció oculto durante más de una década.
La captura fue presentada por el FBI como un resultado directo de la cooperación internacional, en particular del trabajo conjunto con el gobierno de México. Kash Patel agradeció de manera explícita a la presidenta Claudia Sheinbaum y a las autoridades mexicanas de seguridad por la colaboración que permitió ubicar y detener a Wedding, señalado como presunto capo del narcotráfico vinculado al Cártel de Sinaloa.
Durante una conferencia de prensa, Patel subrayó que el arresto representa un mensaje claro para las organizaciones criminales que operan a nivel transnacional. “Este es un día muy importante para una América del Norte y un mundo más seguros”, afirmó, al asegurar que quienes violen la ley “serán llevados ante la justicia”.
El director del FBI describió a Wedding como un “El Chapo de la era moderna”, al considerar que el exatleta creyó que podía evadir durante años a las autoridades gracias a una red internacional de protección. De acuerdo con la versión estadounidense, Wedding es sospechoso de encabezar operaciones de tráfico de cocaína con rutas que involucraban a México y otros países de la región.
Patel destacó que este tipo de objetivos solo pueden ser capturados mediante un frente unido entre gobiernos. En ese sentido, elogió las alianzas globales y la coordinación con México como un ejemplo de cooperación efectiva frente al crimen organizado transnacional.
Por su parte, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, informó que el director del FBI realizó el 22 de enero una visita oficial al país, en la que sostuvo reuniones con la SSPC y la Fiscalía General de la República. Dichos encuentros se dieron tras la entrega de dos objetivos prioritarios para la agencia estadounidense: el propio Ryan Wedding y Alejandro Rosales Castillo, detenido previamente en Pachuca, Hidalgo.
De acuerdo con García Harfuch, Patel regresó a Estados Unidos con ambos detenidos: un ciudadano canadiense que se entregó voluntariamente en la embajada estadounidense en México y otra persona considerada entre las más buscadas por el FBI, capturada por autoridades mexicanas.
El caso de Ryan Wedding se ha convertido en un símbolo del alcance del crimen organizado internacional y, al mismo tiempo, de la creciente coordinación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad, en un contexto donde ambos países buscan reforzar la cooperación para enfrentar redes criminales que operan más allá de sus fronteras.
