La batalla por los datos también se libra en el Congreso

Por Bruno Cortés

 

Mientras millones de personas usan a diario el celular, hacen trámites en línea o comparten información personal sin pensarlo dos veces, en el Congreso mexicano se empieza a hablar con más claridad de un tema que ya dejó de ser futurista: la ciberseguridad. Para la diputada Dolores Padierna Luna, el mensaje es directo y sin rodeos: en un mundo donde se roba identidad, se espía, se manipula información y operan redes criminales digitales, proteger los sistemas y los datos no es un lujo, es una condición básica para que una democracia funcione.

Durante un foro realizado en la Cámara de Diputados, Padierna explicó que la ciberseguridad no se limita a firewalls o códigos incomprensibles. En términos sencillos, se trata de cuidar la privacidad de las personas, blindar la información pública, proteger las instituciones y asegurar que la tecnología trabaje para la gente, y no al revés. En juego, dijo, no solo están los datos, sino la libertad, los derechos y el poder.

La legisladora puso el foco en un concepto que cada vez se escucha más: la soberanía digital. Esto significa que un país tenga la capacidad de decidir qué hace con su información, cómo administra sus redes, sus plataformas y su infraestructura tecnológica. Hoy, el poder ya no solo está en el dinero o el territorio, también está en los datos y en quién los controla.

Padierna reconoció que hay avances en leyes y en acciones administrativas, pero advirtió que no alcanzan. El verdadero reto, afirmó, está en cambiar la cultura digital, formar talento, prevenir delitos y apostar por la innovación. México, dijo, no puede conformarse con ser consumidor de tecnología extranjera; tiene que crear la suya y aspirar a convertirse en una potencia digital.

En la misma línea, la diputada Jessica Saiden Quiroz, presidenta de la Comisión de Seguridad Ciudadana, reconoció que desde el Congreso se han dado pasos importantes para dotar de herramientas tecnológicas a las corporaciones de seguridad, pero aceptó que todavía falta mucho por legislar. Para ella, la clave está en construir una política tecnológica con enfoque social: usar la tecnología, sí, pero siempre al servicio del pueblo y con respeto absoluto a los derechos humanos.

Saiden adelantó que las ideas surgidas en este tipo de foros no se quedarán en el discurso. La intención, aseguró, es convertirlas en propuestas concretas, sentarse a trabajar y llevar la ciberseguridad al nivel que el país necesita para enfrentar los retos del siglo XXI.

El diputado Sergio Mayer Bretón llevó la discusión a un terreno más alarmante. Advirtió que los delitos informáticos pueden escalar rápidamente cuando las instituciones son hackeadas, poniendo en riesgo no solo sistemas, sino la integridad y la soberanía del país. Además, alertó sobre el impacto del mal uso de la tecnología en niños y jóvenes, donde fenómenos como el cyberbullying ya están vinculados con problemas graves de salud mental e incluso con el aumento de suicidios.

Para Mayer, es urgente reflexionar sobre el uso y abuso de las nuevas tecnologías y crear mecanismos de protección y autorregulación que prevengan delitos antes de que el daño sea mayor. En ese contexto, destacó la creación de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones y el primer plan nacional de ciberseguridad, un paso inédito que, dijo, debe conocerse, fortalecerse y mejorarse.

El debate, coincidieron los legisladores, no busca censurar ni limitar libertades. La apuesta es regular plataformas digitales sin afectar derechos fundamentales, defendiendo la libertad de expresión, pero con ética, responsabilidad y reglas claras. En pocas palabras, el Congreso empieza a asumir que la defensa del país también pasa por el mundo digital, donde los datos valen tanto como cualquier otro recurso estratégico.

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