Por Juan Pablo Ojeda
El conflicto legal entre el Refugio Franciscano y la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama volvió a escalar luego del desalojo de más de 900 perros y gatos que habitaban el albergue, acción realizada por el Gobierno de la Ciudad de México el pasado 7 de enero, bajo el argumento de presunto maltrato animal. Desde entonces, activistas, voluntarios y defensores de los derechos de los animales han expresado una creciente preocupación por el destino y el bienestar de los animales retirados del lugar.
A través de un comunicado, el refugio informó que, tras el operativo, el Juzgado Segundo de Distrito emitió una nueva suspensión dentro del expediente 27/2026, en la que se dictan medidas dirigidas a las autoridades capitalinas. Entre ellas se establece la obligación de evitar que los animales desaparezcan, que sean identificados uno por uno y que se informe de manera clara su ubicación actual.
El Refugio Franciscano subrayó que el desalojo se realizó pese a que existía una orden judicial previa que señalaba que los animales debían permanecer o regresar al albergue. Aun así, aseguraron que mantienen su confianza en la justicia federal y reiteraron que su prioridad es que los animales no queden desamparados ni expuestos a riesgos innecesarios.
En el mismo posicionamiento, aclararon que la nueva suspensión judicial no sustituye ni elimina la obligación de devolver a los animales a su hogar original, insistiendo en que el refugio siempre ha puesto el bienestar animal por encima de cualquier disputa legal. También hicieron un llamado directo a diversas autoridades, entre ellas instancias judiciales, cuerpos de seguridad, fiscalías y dependencias ambientales, para que las resoluciones judiciales se cumplan de forma plena y efectiva.
Ante la incertidumbre, el Refugio Franciscano, junto con colectivos animalistas, voluntarios y ciudadanos, convocó a una marcha este domingo 11 de enero en el centro de la Ciudad de México. El objetivo es exigir transparencia sobre el estado físico y emocional de los animales, así como información clara sobre su destino y las condiciones en las que se encuentran.
La movilización busca además visibilizar la importancia de respetar el trabajo de los refugios independientes, que durante años han operado con recursos propios y apoyo voluntario. Los organizadores señalaron que la marcha será pacífica y respetuosa, e invitaron a los asistentes a llevar mensajes en favor del bienestar animal.
La jornada contempla un primer punto de encuentro por la mañana y una concentración posterior al mediodía para avanzar hacia el Zócalo capitalino, donde representantes del refugio emitirán mensajes para exigir que se garantice la protección integral de los perros y gatos desalojados. Para quienes participan, el mensaje es claro: más allá de los litigios, el bienestar de los animales debe ser la prioridad.
